Monday, May 31, 2010

La más tonta al final

Estuve recordando que en la misma clase habían chicos que tomaban asiento en la última fila, hace ya ocho años de ésto.

(...)

Eran las siete con diez de la mañana, bajaba del auto y me disponía a esperar de treinta minutos a una hora junto a la rejilla azul de la escuela, me importaba muy poco hacerle los honores al lábaro patrio en lunes, ya era suficiente con tener que abrir los ojos otro día más, era más que suficiente. Minutos antes mi madre en el auto ya estaba siguiendo la mañana con un grito ante mi retraso a la escuela. Abrían la rejilla y yo entraba después de todos aquellos que también habían llegado tarde. De actitud despreocupada pero con terribles problemas en mente siempre las miradas se dirigían a mi, ¿que por qué llevaba las muñecas vendadas?... ¿si acaso no sabía que no era de acuerdo al uniforme escolar?... "muchos problemas Chío, muchos en casa, en la calle, lejanamente y profundamente, no hay día que no muera y tenga que volver al mundo una vez más, a intentarlo". Sí, una vez más. Se me permitía ingresar después de la llamada de atención, subía aprisa los escalones con tropiezos por los horrorosos zapatos que vestía, recuperaba el aliento, me acomodaba el listón azúl del cabello un paso antes de la puerta, miraba mis vendas que aún fueran blancas "todo normal" hasta ahí, inhalaba profundamente y exhalaba, llamaba con un 'buenos días' al profesor, aquella persona me miraba muy mal, me preguntó los motivos del retraso, después de otro pequeño y menos importante regaño me dejó tomar la clase. El primer paso y... "¡oh que diablos! ¡¿voy a pasar ésto otro día más?!" No habían asientos sino hasta la última fila, interesante la más tonta al final, al menos para mí era difícil el poder prestar atención estando en los últimos lugares junto a una ventana, con mi personalidad distraída y despreocupada, podía pasar otro día y de nuevo no adquirir conocimiento alguno.

Los últimos lugares, donde la gente de vicio está sentanda, uno que otro astuto, donde el ocio da cabida a la mala vida, ahí crecí, ahí crecieron los días de mi vida, ahí mi mente trajo al mundo las más dolorosas heridas en silencio, los del final, lugares vacios; y siempre, la más tonta, yo, al final.

Wow, que rápido he hecho esto, ahahaha.

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